
Ficha técnica del tomate
| Dato | Valor |
|---|---|
| Profundidad de siembra | 0,5 a 1 cm (semillero) |
| Distancia entre plantas | 40 a 60 cm |
| Días de germinación | 7 a 14 días |
| Horas de sol necesarias | 6 horas o más |
| Profundidad de maceta | 30 a 40 cm mínimo |
| Tiempo hasta cosecha | 70 a 90 días desde el trasplante |
Cuándo sembrar tomates

En la mayor parte de España, la siembra en semillero se hace entre febrero y marzo, protegida del frío, para trasplantar al exterior una vez pasado el riesgo de heladas, normalmente entre abril y mayo según tu zona. Si compras plantón ya crecido en vivero, puedes saltarte la fase de semillero y trasplantar directamente en esas mismas fechas.
Las zonas de clima más cálido, como el litoral mediterráneo o Canarias, pueden adelantar la siembra unas semanas respecto a la meseta norte o las zonas de montaña, donde las heladas tardías obligan a esperar algo más. Calendario de siembra en España para principiantes.
Cómo sembrar el semillero
Llena una bandeja de semillero con sustrato específico para semillero, más fino que el que usarás después en la maceta definitiva. Coloca una o dos semillas por alveolo, a una profundidad de medio a un centímetro, y cubre ligeramente con sustrato. Riega con pulverizador para no desplazar la semilla, y mantén la bandeja en un lugar cálido y con luz indirecta hasta que germine, algo que suele ocurrir entre una y dos semanas.
Cuando las plántulas tengan dos o tres hojas verdaderas (no las dos primeras hojas redondeadas, que son las cotiledóneas), están listas para trasplantar a su maceta definitiva.
Trasplante a maceta definitiva
El tomate necesita una maceta profunda, de al menos 30 a 40 centímetros, porque desarrolla un sistema radicular extenso. Al trasplantar, puedes enterrar el tallo algo más profundo de lo que estaba en el semillero: el tomate tiene la capacidad de generar raíces adicionales a lo largo del tallo enterrado, lo que da una planta más fuerte y estable.
Si vas a cultivar varias plantas en el mismo bancal o jardinera grande, respeta una distancia de 40 a 60 centímetros entre cada una, para que tengan espacio suficiente y buena circulación de aire, algo que reduce el riesgo de hongos.
Riego del tomate
El tomate prefiere riegos abundantes pero espaciados, que favorecen raíces profundas, frente a riegos frecuentes y superficiales. La irregularidad en el riego es la causa más habitual de que los frutos se agrieten, así que mantener una frecuencia constante es más importante que la cantidad exacta de agua.
Evita mojar las hojas al regar, sobre todo por la tarde, ya que el tomate es bastante susceptible a enfermedades fúngicas como el mildiu. Regar directamente en la base de la planta, a primera hora de la mañana, es la práctica más segura. Cómo regar un huerto sin pasarte ni quedarte corto .
Entutorado y poda
Casi todas las variedades de tomate, salvo las específicamente compactas, necesitan un tutor para sostener el peso de la planta y los frutos. Coloca la caña o el tutor en el momento del trasplante, no después, para evitar dañar las raíces ya desarrolladas.
La poda de brotes laterales (los «chupones» que salen entre el tallo principal y cada rama) es recomendable en variedades de crecimiento indeterminado, ya que concentra la energía de la planta en menos tallos y favorece frutos más grandes. En variedades compactas o «determinadas», esta poda no es necesaria.
Problemas más comunes del tomate

Las hojas amarillas en la parte baja de la planta suelen indicar exceso de riego o falta de nitrógeno, mientras que las hojas con manchas oscuras y aspecto aceitoso son signo de mildiu, favorecido por humedad excesiva en el follaje. El extremo inferior del fruto con una mancha oscura y hundida es la conocida «podredumbre apical», causada casi siempre por riego irregular, no por una plaga.
Si notas hojas mordidas o insectos pequeños en el envés, revisa la presencia de pulgón u orugas, tratables con jabón potásico diluido en agua, aplicado con el pulverizador que ya tienes entre las herramientas básicas.
Cuándo cosechar tomates
El tomate está listo para cosechar cuando alcanza un color uniforme y rojo intenso (o el color propio de la variedad, si no es roja) y cede ligeramente a la presión suave de los dedos. Cosechar un poco antes del punto óptimo y dejar madurar en interior también es una opción válida, sobre todo si hay riesgo de lluvias intensas que puedan agrietar el fruto en la mata.
Con la planta ya en plena producción, la cosecha suele prolongarse varias semanas, así que revisa la planta cada dos o tres días durante la temporada alta para no dejar que el fruto pase de maduración.
