
Ficha técnica de la espinaca
| Dato | Valor |
|---|---|
| Profundidad de siembra | 1,5 a 2 cm |
| Distancia entre plantas | 10 a 15 cm |
| Días de germinación | 7 a 14 días |
| Horas de sol necesarias | 4 a 6 horas |
| Profundidad de maceta | 15 a 20 cm |
| Tiempo hasta cosecha | 35 a 50 días desde la siembra |
Un cultivo pensado para el frío
A diferencia de casi todos los cultivos vistos hasta ahora, la espinaca rinde mejor en temperaturas frescas que en calor, y de hecho tolera heladas ligeras sin apenas sufrir daño, algo que no ocurre con el tomate, el pimiento o el calabacín. Esto la convierte en una opción excelente para las épocas del año en las que otros cultivos de esta guía no son viables, y en muchas zonas de España es posible tener espinacas prácticamente de octubre a marzo, con alguna pausa en las semanas de más frío intenso.
El calor, por el contrario, es su principal enemigo: temperaturas altas sostenidas hacen que la planta se espigue con rapidez, igual que le ocurre a la lechuga, así que en las zonas más calurosas del país conviene evitar sembrarla en pleno verano.
Cuándo sembrar espinacas
Las mejores épocas de siembra son de febrero a abril, y de nuevo de agosto a octubre, aprovechando las temperaturas suaves de primavera y otoño. En zonas de inviernos suaves, como buena parte del litoral mediterráneo o Canarias, también es posible sembrar durante el propio invierno con buenos resultados. En zonas de inviernos fríos, como la meseta norte, conviene proteger las plántulas jóvenes con un pequeño túnel o malla si las siembras justo antes de la llegada del frío más intenso. Calendario de siembra en Castilla y León.
Cómo sembrar espinacas
Siembra las semillas directamente en su ubicación definitiva, a una profundidad de uno y medio a dos centímetros, algo más profunda que la lechuga, ya que la semilla de espinaca es más grande y necesita algo más de cobertura para germinar bien. A diferencia de la lechuga, que casi roza la superficie, la espinaca no necesita luz para germinar, así que no hay problema en cubrirla con algo más de sustrato.
La germinación es más lenta e irregular que la de la lechuga, entre una y dos semanas, y algunas semillas pueden tardar más que otras dentro del mismo grupo, así que no te preocupes si la aparición de plántulas no es completamente uniforme.
Aclareo de plántulas
Al igual que la lechuga, la espinaca suele sembrarse con cierta densidad para compensar la germinación irregular, lo que hace necesario aclarear después. Cuando las plántulas tengan un par de hojas verdaderas, retira las más débiles hasta dejar una cada diez o quince centímetros, algo más de espacio que el rábano, pero menos que la lechuga, ya que la espinaca forma una roseta de hojas más compacta.
Riego de la espinaca

La espinaca necesita riego regular y constante, con el sustrato siempre ligeramente húmedo, de forma parecida a la lechuga. La diferencia principal está en cómo reacciona a la falta de agua combinada con calor: mientras que la lechuga se espiga, la espinaca tiende además a volverse más amarga y a perder la textura tierna de sus hojas, incluso antes de llegar a espigarse del todo.
En las épocas más frías del año, cuando la espinaca rinde mejor, el riego puede espaciarse bastante más que en primavera u otoño, ya que la evaporación es mucho menor y la planta consume menos agua. Cómo regar un huerto sin pasarte ni quedarte corto.
Resistencia al frío: cómo aprovecharla
Una particularidad exclusiva de la espinaca dentro de este bloque de fichas es su capacidad de aguantar heladas ligeras sin protección adicional, e incluso de mejorar su sabor con el frío, ya que las bajas temperaturas aumentan la concentración de azúcares en la hoja. Esto significa que, a diferencia de cualquier otro cultivo visto hasta ahora, no hace falta correr a proteger la espinaca ante la primera helada del otoño; al contrario, suele beneficiarse de ella.
Si las temperaturas bajan de forma muy intensa y sostenida, sí conviene proteger las plantas jóvenes con un túnel de malla o un simple plástico perforado, sobre todo en las primeras semanas tras la siembra, cuando la planta todavía es pequeña y algo más vulnerable.
Problemas más comunes de la espinaca

El espigado por calor es, igual que en la lechuga, el problema más habitual, aunque en la espinaca ocurre con temperaturas más bajas que en aquella, lo que la hace todavía más sensible a los primeros calores de finales de primavera. Una vez ha empezado a espigarse, las hojas pierden textura y ganan amargor de forma irreversible, así que no hay forma de revertirlo una vez iniciado el proceso.
El mildiu de la espinaca es una afección específica de este cultivo, que se manifiesta como manchas amarillentas en el haz de la hoja y un moho grisáceo en el envés, favorecida por exceso de humedad ambiental y poca ventilación entre plantas, algo más frecuente en los meses más húmedos del año.
Cuándo y cómo cosechar
Al igual que la lechuga, la espinaca admite dos formas de cosecha. Puedes cortar la planta entera a ras de tierra cuando ha alcanzado un buen tamaño de roseta, o ir recolectando solo las hojas exteriores más grandes de cada planta, dejando el centro intacto para que siga produciendo hojas nuevas durante varias semanas más.
Esta segunda opción suele dar mejor resultado en huertos pequeños, ya que alarga considerablemente el periodo de aprovechamiento de cada planta, algo especialmente útil teniendo en cuenta que la espinaca tiene una ventana de buen sabor bastante más corta que otros cultivos de hoja una vez llegan las temperaturas cálidas.
